
Sinceramente, que a día de hoy sigamos viendo estas noticias es algo vergonzoso. Que una cerveza sirva para que una mujer sea azotada es algo que mi cerebro no consigue asimilar, y me imagino que en la mayoría de vosotros tampoco. Y para colmo también le imponen una multa de 2.000 dólares, seguramente para gastárselos en cervezas el Rey y el Primer Ministro. ¿Y estamos en el siglo XXI? Lo dicho, una vergüenza que tengamos que ver estas cosas hoy...